Están hechas de una lámina de acero revestida con una capa de aluminio y zinc, lo que les proporciona una excelente protección contra la corrosión, pueden durar varias décadas sin necesidad de reemplazo, soportan lluvia, viento, nieve y temperaturas extremas sin deteriorarse, no requieren tratamientos especiales contra moho, hongos o insectos, están disponibles en diferentes tamaños, acabados y formas, adaptándose a diversos estilos arquitectónicos.